El concepto más importante de este trabajo es el concepto Proyecto Histórico. Es una categoría no utilizada en las ciencias sociales ni tampoco por Marx y Engels, pero útil para describir el modelo de explotación, dominación y enajenación que caracteriza la praxis de una clase dominante.
Los resultados son evidentes. De ocho combinaciones posibles, sólo tres lo son en términos reales. De esas tres, la del capitalismo no requiere discusión porque sería incompatible con una democracia real participativa. El capitalismo funciona en muchos tipos de sociedades represivas, pero es antagónico a la democracia real. El socialismo realmente existente redujo considerablemente la explotación económica, mas no la dominación (verticalidad) sociopolítica ni la alienación, lo que disminuyó enormemente su atractivo democrático para las sociedades avanzadas.
La última opción, democracia real, representa los contenidos que definen al Nuevo Proyecto Histórico en sus objetivos estratégicos y le dan su identidad propia: una sociedad sin capitalismo ni mercado, sin Estado como instrumento de represión y sin enajenación. Decir que estos son los objetivos estratégicos, significa que su plena realización se alcanzará con la superación definitiva de la sociedad de clase.

La última opción, democracia real, representa los contenidos que definen al Nuevo Proyecto istórico en sus objetivos estratégicos y le dan su identidad propia: una sociedad sin capitalismo ni mercado, sin Estado como instrumento de represión y sin enajenación. Decir que estos son los objetivos estratégicos, significa que su plena realización se alcanzará con la superación definitiva de la sociedad de clase.
caso, la concepción de la sociedad global postburguesa. Un Nuevo Proyecto Histórico es, por lo tanto, un medio de concientización que genera claridad de pensamiento frente a los mitos dominantes y permite la constitución del sujeto de cambio. De ahí que cada cambio de época en la historia moderna fue precedido (necesariamente) por documentos o manifiestos programáticos que unificaron las diversas fuerzas sociales en pos de objetivos comunes: las tesis de Lutero en 1517, las declaraciones sobre Derechos Humanos en Estados Unidos (1776) y Francia (1789), fueron documentos programáticos de la burguesía; el Manifiesto Comunista fue la bandera del movimiento socialista histórico. Los documentos constitutivos del Nuevo Proyecto Histórico cumplirán con la misma función.
Ver Indice del Libro "El socialismo del Siglo XXI"
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La evolución de la ciencia muestra el mismo rumbo: de muy modestos inicios en la astronomía y en la geometría hace varios miles de año, dio el salto cualitativo hacia la ciencia moderna con Newton, hace apenas tres siglos. Desde entonces ha multiplicado su poder explicativo al grado de
ser capaz de resolver los grandes problemas de la humanidad y liberar al sujeto de los fantasmas de la superstición, del pensamiento mágico y de las falacias del sentido común.
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Etiquetas: 2.4 El genoma de la historia
Bajo este término paraguas se incluyen también diversas formas o variantes de democracia:
La democracia participativa y estas otras formas no deben considerarse como excluyentes entre sí. Más bien, cada una de ellas apunta en una determinada dirección sobre cómo hacer avanzar la democracia representativa tradicional hacia sistemas con mayor grado de participación. En la práctica, un sistema concreto de democracia participativa puede basarse en ideas y métodos provenientes de distintas variantes.
El problema básico del concepto de democracia participativa es la disyuntiva de cómo reconciliarlo con el gobierno de la mayoría. Sir Arthur Lewis, laureado con el Premio Nobel, señaló en una de sus obras (Politics in West Africa (W. Arthur Lewis), págs.64-65; George Allen & Unwin, Londres, 1965) que todos aquellos afectados por una decisión deben tener la oportunidad de participar en el proceso de tomar esa decisión, ya sea en forma directa o mediante representantes electos. Esto implica que en esa "oportunidad de participar" se tomen decisiones mayoritarias dentro de un concepto de consenso nacional en cuestiones relativas a principios básicos y derechos humanos. Esto no excluye el pluripartidismo sino que busca en la diversidad y el debate una política consensual con pleno respeto a las minorías.
Una de las razones fundamentales para promover la democracia participativa consiste en que tal sistema ofrece al ciudadano una capacidad de participar en decisiones orientadas a desarrollar una economía socialmente justa y humanista. Esto promueve un ambiente de cooperación porque se aprecian directamente las consecuencias de tales decisiones para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. La democracia participativa auténtica hace énfasis muy especial en dar voz a los individuos y a las comunidades, cuyas opiniones, anhelos y aspiraciones rara vez hallan eco o atención en los mecanismos tradicionales de la democracia representativa. Este es un proceso de transformación -que ya está en marcha en muchas sociedades democráticas- que debe apuntar a promover mecanismos prácticos de participación, medios transparentes de información e investigación, adiestramiento desde la escuela en las técnicas de participación y un programa político estable que defina claramente sus metas destinadas a generar una energía social de participación en las comunidades orientada a la vida y decisiones del barrio, del municipio, de la provincia y de la nación, con el consecuente resultado de concertación, tolerancia y colaboración que necesariamente desemboque en una evidente mejora de la calidad de vida.
La participación que se desarrolla por diversos medios en muchas democracias modernas está comenzando a consolidarse dentro del ámbito de la democracia representativa como una nueva manera de hacer las cosas. La participación no ha de limitarse, sin embargo, a que las autoridades locales y otros organismos públicos informen a la población de sus actividades y decisiones o inviten a los ciudadanos a presenciar sus debates, sino que implica escuchar a la población en la formulación de sus propios problemas y en la búsqueda de oportunidades y mejoras. Además, es indispensable proporcionarles los medios para encausar una acción política, social o económica y participar en las decisiones públicas con propósitos de cambio.
Todo esto tiene que calibrarse con mucho cuidado para que, cuando se implemente, no se caiga en una fatiga improductiva de comunidades abrumadas de consultas y debates. Por lo tanto, tiene que haber un mecanismo representativo intermediario. Las iniciativas de democracia participativa no deben orientarse a organizar una utópica democracia directa sino a promover al grado más alto y amplio posible la participación en un bien articulado entorno institucional. Si se hace bien, esta oportunidad de participación provocaría entusiasmo, energía social y un sentido de propósito y de satisfacción.
Hay buenas razones por las cuales la democracia partipativa debiera funcionar:
* Aprovecha las experiencias y la capacidad de todos
La sociedad funciona mediante una red que interrelaciona al gobierno, las diversas comunidades, los grupos de intereses, los sectores y las instituciones. Además, los ciudadanos tienen un conocimiento mucho más íntimo a nivel local de las necesidades de la población que ningún grupo de políticos desde un gobierno altamente centralizado.
* Promueve la legitimidad
Las instituciones, los organismos sectoriales, las empresas y los gobiernos acabarán por apreciar que tienen mucho que ganar en confianza, apoyo y colaboración de parte de los ciudadanos si los incluyen de alguna forma en sus decisiones. Los propios ciudadanos tienen una mayor facilidad de promover iniciativas destinadas a hacer más eficaz el medio en que se desenvuelven.
* Desarrolla nuevas capacidades
La participación desarrolla la capacidad de las personas de trabajar en colaboración con los demás, de identificar prioridades y de lograr que las cosas se hagan y los proyectos se realicen. La actividad participativa los convierte así en mejores ciudadanos.
* Mejora la calidad de vida
Estudios realizados por economistas, sociólogos y sicólogos han demostrado que las personas que participan en la toma de decisiones son más felices que los que se limitan a aceptar o aplicar las decisiones de otros, debido a que se sienten responsables del mejoramiento de su calidad de vida. Además, la participación brinda al ciudadano una oportunidad de mayor eficacia en la colaboración.
La Internet es un medio idóneo para el desarrollo de los conceptos, ideas, proyectos y estructuras de democracia participativa en sus más variadas formas. Entre los esfuerzos dedicados a estos propósitos en la WEB destacan sitios como ParticipatoryDemocracy/DemocraciaParticipativa.net [1], en la que se plantean y debaten muchas de estas inquietudes.
Vía "http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_participativa"
Ver Indice del Libro "El socialismo del Siglo XXI"
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